De vuelta a Lee

El sexo va más allá del coito

¡Olvídate del coitocentrismo!

Se te hace conocida esta situación: Llegas, te das un par de besos con tu pareja, se tocan hasta llegar a excitarse mutuamente, hay penetración y…¡fin de la historia! Repites el proceso una y otra y otra vez en los encuentros sexuales, tornándolo un poco monótono y sin emociones nuevas.

¡Rompe el molde del coitocentrismo!

El coitocentrismo gira en torno a ver la penetración como el fin primordial del sexo, cuando en realidad es una práctica sexual más. Por eso, los expertos recomiendan que la imaginación y el ingenio estén por encima del cansancio, la falta de tiempo y la rutina en la pareja, para evitar caer en esta práctica.

Por ejemplo, céntrate en lo que siempre has utilizado como preámbulo: los besos apasionados, las caricias, utilizar lubricantes de sabores, tocar las zonas erógenas de tu pareja hasta el punto de excitación, auto explorarse frente a frente e incluso practicar el sexo oral.

¡Acaricia el cielo con las manos!

Según un estudio realizado por la Universidad Aalto en Finlandia, las caricias liberan opioides, que le permite al cerebro estrechas lazos emocionales con las personas. Es por eso que se recomienda acariciar y besar toda la piel de la pareja como parte de los momentos íntimos.

Para lograr que las caricias lleven a tu pareja al paraíso, sin necesidad de llegar a la penetración, te recomendamos utilizar partes de tu cuerpo como los labios, nariz, pies, e incluso el cabello. Estos pueden ser perfectos estimuladores si acaricias diferentes partes de tu pareja, como los pechos, ano, cuello, cuero cabelludo y pies.

No cabe duda que las caricias son parte de la vida sexual, pero muchas veces no les damos la relevancia que en realidad tienen…¡incluso llegan a excitar mucho más que la misma penetración! Por eso, acaricia todo el cuerpo, no te concentres exclusivamente en un punto, pues la sensibilidad en una sola zona se agota.

Sexo lento: Saber disfrutar cada etapa del encuentro sexual

Muchas veces pensamos que el sexo rápido y duro es mucho más excitante que el sexo lento. Sin embargo, retrasar el orgasmo no solo cambia la rutina, si no que puede ayudarnos a descubrir zonas sensibles que desconocíamos o que habíamos olvidado.

Puedes empezar practicando el sexo lento a través del juego con tu pareja: como primera y única regla, deben estimular alguna zona distinta de la que siempre tocan, para variar un poco el encuentro sexual. Esto les ayudará a explorar partes que no suelen tocar y que pueden ser un punto sensible y excitante.

Por último, cambia la postura a la hora de recibir estímulos: No hablamos de posiciones sexuales, si no de estar cómodos y relajados a la hora de estimularnos. Los factores negativos como la falta de tiempo y el cansancio disminuyen la sensibilidad.

Relájate y disfruta explorando a tu pareja, descubran nuevas zonas que los lleven a la nubes y o retomen viejas prácticas que ambos gustaban hacer antes del coito y que quedaron relegadas en el último lugar de la lista.